Igual a muchos esta historia os parece una chorrada. A mí personalmente me da asco, y además me hace ver la moral de la gente que hay en este mundillo. A ver si logro explicarme.
Os cuento: el viernes a la tarde, justo antes de que se me acabara el turno, vino una representante del laboratorio Teva (de origen Israelí, para quien no lo sepa). Me comenta que sabe que tenemos guardia el Domingo y que casualmente dicho día también trabaja un médico al cual le gusta mandar uno de sus productos: Lanzol. Me pregunta a ver si lo tenemos habitualmente y que nos convendría tenerlo para el Domingo y que nos podría dejar unas unidades de cortesía.
¿Mi cara? Entre sorpresa e indignación. Lanzol es un producto caro, del cual tenemos genérico, y que no nos ha venido una receta desde antes de Cristo. Además el principio activo, Lansoprazol, es un medicamento muchas veces innecesario, ya que el Omeprazol puede realizar el mismo efecto, con un coste muchísimo menor (estudios coste/efectividad, que dirían los técnicos). Me da lo mismo el tipo de negocio que tengan con el médico ese, pero bueno, no es mi guerra. Si quiere hablar con los jefes que llame a la tarde, le digo, que yo no pienso hacer nada al respecto.
Me quedé con mal cuerpo la verdad, y pensé que igual era cierto que llegaban miles de recetas de Lanzol y que nos jodían. Aunque los podamos sustituir por el correspondiente genérico, muchos médicos comen el coco a los pacientes diciéndoles que los genéricos no hacen el mismo efecto, así que hay algunos pacientes que se niegan.
Pues en la guardia de hoy, al llegar pregunto por el Lanzol. Ni rastro. Ni una receta, ni ningún paciente preguntando por él. Qué raro. Pues a eso de las 16h llaman a la farmacia y me dicen que es un paciente que quería preguntar a ver si tenían lanzol. Uy que coño esa voz me suena (pienso). Vamos a mirar el número desde el que llama (tonta). Vamos a compararlo con el número que aparece en la tarjeta que me dejó. Bingo. La impresentable se estaba haciendo pasar por una paciente para comprobar a ver si teníamos el producto y para fomentar que lo compráramos.
Para cuando he conseguido la tarjeta y he comprobado que se trataba de ella misma han pasado unos cuantos minutos. He llamado desde la farmacia, pero no me ha cogido. Pasadas un par de horas he llamado desde mi móvil. No sabría reproducir exactamente las palabras que hemos tenido, pero digamos que ella no se ha bajado del burro, que defiende esas maneras de conseguir resultados. Creo que nunca seremos amigos. Qué tonta eres hija mía.
Felicidades por el blog, es bastante bueno. Tanto como por la parte de la Farmacia de la cual soy parte como por la parte de restaurantes, que delicia! Te animo a que sigas escribiendo y no te cortes ante “anecdotas! como estas porque aunque es el día a día es bastante curioso. Un saludo!
comentario por Cristian — Mayo 31, 2009 @ 11:24 pm
“La matahari de Candelaria”… Diego, ya sólo el título es una obra maestra….
lo que te falta es publicar una captura de su tarjeta de presentación para terminar de desenmascararla… claro que eso te llevaría a los tribunales seguramente… pero: ¿qué buen blogger no ha sido denunciado alguna vez?
comentario por Luis Artola — Junio 1, 2009 @ 6:05 am
gracias Cristian, se agradece. Y Luigi, que sepas que ayer tenía puesto el nombre y apellidos de la tipa, pero por razones de “por si acaso”, he preferido quitarlos.
comentario por castillodevulpi — Junio 1, 2009 @ 10:42 am
Vaya mierda de profesión…pero bueno, muy buen trabajo por tu parte, al menos se habrá quedado con cara de tonta.
comentario por arretre — Junio 1, 2009 @ 1:38 pm
juer!!! los comerciales de su profesion son como los de la mia!!! que fenomena la mujer!!!
comentario por marcos — Junio 1, 2009 @ 7:32 pm
ES EL QUE FUEEEERTEEEEE MAS IMPORTANTE QUE PONGO!!!!!!!!
comentario por flor — Junio 3, 2009 @ 10:56 am